Recibir sin apurar el relato
La primera instancia es una charla, no un formulario. Se pregunta de dónde salió la pieza, quién la guardó y por qué sobrevivió. Si alguien dice que una camiseta es de 1968 y el hilo sugiere otra cosa, no discutimos: registramos ambas lecturas por separado y dejamos la duda anotada. Este paso aplica igual a un uniforme barrial de los años sesenta que a una foto de un torneo escolar de los ochenta.